Mamá Teresa

Edgardo Contreras Pérez

En el año de 1999 mi esposo trabajaba como docente en una institución  educativa, diariamente le mandaba lonche de jamón, queso, etc., hasta que un día me dijo que ya se había enfadado. Recordando las delicias de repostería de mi madre, Teresa Sandoval, busque mi recetario, herencia de mi madre, y saque la receta de las galletas de avena para que mi esposo se las llevara como lonche, empecé haciendo una charola con 24 galletas, las compartió con compañeros de trabajo y alumnos, después los mismos alumnos le pidieron que les llevara y se las vendiera, ellos mismos sugirieron que se les embolsaran en paquetes de dos o tres galletas, presentación que conservamos hasta ahora, en un principio hacíamos de un solo sabor de nuez con pasas, posteriormente  agregamos, otros sabores los cuales diferenciábamos con el color de los plastinudos, nuez, almendra coco, chocolate, cacahuate, semilla de girasol, semilla de calabaza, amaranto, ajonjolí, linaza, a las personas se les hacía difícil diferenciar los sabores, ya que empezamos a tocar puertas en los abarrotes más cercanos a nuestro domicilio, logrando que estos se desplazaran muy bien, pero cada sabor tenía una pequeña etiqueta, elaborada a mano, para poder diferenciar los sabores, nuestra forma de hornear era la estufa de nuestra casa.

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